" HAMLET: Amigo, se agitó entonces mi corazón en una lucha que me espantaba el sueño y me sentía peor que un amotinado cargado de grillos. Conque fui temerario... Y bendita sea la temeridad, pues ya se sabe que nuestra indiscreción puede hacernos buenos servicios cuando fallan los más mediados propósitos; y siempre deberíamos tenerlo presente. Hay una divinidad que perfila nuestros fines aunque nosotros los preparemos toscamente.
W. Shakespeare. Hamlet

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