" Esta criada me ha servido perpetuamente. Yo no he dado paso sin ella. Su nombre es la Ocasión. Oídla;[...]
Y [...] dijo:
- Yo soy una hembra que me ofrezco a todos. Muchos me hallan, pocos me gozan.[...]tengo la fuerza en el cabello. Quien sabe asirse a mis crines, sabe defenderse de los corcovos de mi ama. Yo la dispongo, yo la reparto, y de lo que los hombres no saben recoger y gozar me acusan. Tiene repartidas la necedad por los hombres estas infernales cláusulas: << Quién dijera, no pensaba, no miré en ello, no sabía, bien está, qué importa, qué va ni viene, mañana se hará, tiempo hay, no faltará ocasión, descuidéme, yo me entiendo, no soy bobo, déjese deso, yo me lo pasaré, ríase de todo, no lo crea, salir tengo con la mía, no faltará, Dios lo ha de proveer, más días hay que longanizas, donde una puerta se cierra otra se abre [...]>> Estas necedades hacen a los hombres presumidos, perezosos y descuidados. Éstas son el hielo en que yo me deslizo [...] Pues si los tontos me dejan pasar, ¿ qué culpa tengo yo de haber pasado? "
F. Quevedo. La Fortuna con seso y la hora de todos






